"Si una moto va bien
en Sepang, va bien en
el resto de circuitos", asegura un técnico
EMILIO PÉREZ DE ROZAS 
Micke Leitner, técnico de Pedrosa, desempaquetó la nueva moto de Dani y solicito la ayuda de Jordi Prades para transportarla

Alberto Puig, Javier Ullade (de pie) y Dani Pedrosa, en el hotel. EMILIO PÉREZ DE ROZAS

El contenedor con los monos y cascos de Pedrosa. EMILIO PÉREZ DE ROZAS

Àlex Crivillé (izquierda) habla con Toni Elías en el box de Sepang.
Rossi puede disputar su último Mundial antes de dar el salto cantado a la
F-1 con Ferrari

Dos camareros llevan comida para los mecánicos. EMILIO PÉREZ DE ROZAS

José Luis Cardoso prueba las medidas de su Ducati.
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NOTICIA PUBLICADA EN EL PERIÓDICO EL 23 DE ENERO DEL 2006
Los Reyes llegan con retraso
. Dani Pedrosa y sus compañeros en el Mundial desempaquetaron ayer, en Sepang, las motos de carreras
• El bello circuito de Malaisia servirá, a partir de hoy, de escenario de los primeros entrenamientos de los equipos
EMILIO PÉREZ DE ROZAS
Enviado especial / KUALA LUMPUR
Ramón Aurín, el que hasta ahora había sido el telemétrico de Troy Bayliss y uno de los expertos técnicos que se ha quedado sin trabajo tras el año sabático, por falta de patrocinador, que se ha tomado Sito Pons, creyó haber metido ya la pata el primer día de clase, en su debut como asistente del norteamericano Nick Hayden, compañero de equipo de Dani Pedrosa en el poderoso Repsol Honda Team.
Y es que el hombre llegó con su maletín de ruedas, el pasado sábado, al hall del Hotel Pan Pacific de Kuala Lumpur, a escasos kilómetros del fastuoso circuito de Sepang, donde hoy empezará la auténtica pretemporada del Mundial de motociclismo, que se inaugurará el próximo 26 de marzo en Jerez. Y no encontró a nadie."Pensé: 'Chaval, ya la has cagado, se han ido todos a clase y tú has llegado tarde'".
Pero, no, la cita era ese día, sí, pero los deberes no empezaron hasta ayer. Así que Aurín, que ahora viaja en business y no tiene necesidad de lavarse la ropa de trabajo, pues eso corre a cargo del equipo, pudo subirse a la habitación, darse un duchazo después de un interminable vuelo de 14 horas y, a la hora de cenar, empezar a conocer a sus nuevos colegas, a sus compañeros de boxe, de pupitre, algunos de los cuales, bueno, todos, ya conocía de cruzarse con ellos por los circuitos de todo el mundo.
Un montón de jubilados
No es sólo Aurín quien ha cambiado de equipo este año. Muchos otros compañeros suyos no han tenido más remedio que perseguir un puesto de trabajo tras la desaparición del equipo del exbicampeón del mundo de dos y medio, considerado como la escudería privada mejor dotada del paddock. Unos, como Ramón Forcada, Joan Casas y Xavi Casanovas, han tenido la suerte de enrolarse al servicio del joven australiano Casey Stoner. Pero más de uno, como el mítico jefe de mecánicos de Sito, Santi Mulero, deberá de cumplir ese forzado año sabático lejos de los boxes.
El Mundial, especialmente el de MotoGP, el grande, el de los reyes, ha perdido algún equipo y dos importantes patrocinadores (Telefónica y Gauloises), y ha jubilado a un montón de estrellas y nominado unos cuantos príncipes que aspiran, como no, al trono del doctor Valentino Rossi, cuyo taller, curiosamente, es el único de todo el circuito de Sepang que hoy lucirá sus mejores galas y reluciente color, el polémico amarillo de su nuevo patrocinador Camel.
Es evidente que sólo ellos tienen necesidad de rentabilizar cuanto antes los 18 millones de euros que, dicen, ha pagado por ocupar el lugar que antes lucía su competencia, la firma Gauloises, que se siente traicionada por Yamaha y Rossi, que aseguró que quería dejar de fumar a nivel de patrocinio y, sin embargo, ha terminado aceptando otra marca de tabaco. Dicen que Gauloises ha reclamado a Yamaha 42 millones de euros en los tribunales.
Las superbikes
Sepang hoy encontrará a faltar, cuando den el banderazo inicial al Mundial 2006 y todos los pilotos estrenen sus nuevos corceles, a veteranos como Bayliss (36 años), Alex Barros (34), Max Biaggi (33), que, por cierto, ha amenazado con publicar un libro --"Voy a contar toda la verdad de cómo me han expulsado del Mundial", dice-- y Carlos Checa (32), que tras firmar un contrato con Sito se ha quedado compuesto y sin moto. Casi todos han encontrado cobijo en el Mundial de Superbikes --el campeonato de las poderosas máquinas de serie imitando a las de carreras--, precisamente el lugar donde el piloto de Sant Fruitós ha dicho que no quiere. "O corro al mayor nivel o no corro", ha afirmado. Es muy posible que después de pilotar una GP durante un montón de años, Checa no quiera descender un peldaño.
Pero Sepang dará la alternativa a un puñado de jóvenes que vienen, dicen, a comerse el mundo. Unos con más pausa que otros. Por ejemplo, el tricampeón catalán Dani Pedrosa, de 20 años, no quiere que le empujen. "Aquí hay muchos que creen que voy a salir y, ¡zas!, ganaré de golpe. ¡Ni hablar! Esto es otra cosa y yo me lo quiero tomar con filosofía. Aún tengo que acoplarme a mi moto y a la categoría; aún tengo que ganar físico y tengo todo el tiempo del mundo para intentar ganar en esta dificilísima categoría, así que me lo tomaré con calma y espero que todos, incluso aquellos que esperan de mí que algún día gane el Mundial, se lo tomen a la misma velocidad que yo".
El sucesor de Rossi
Por muy pocos días, creo que por 17 concretamente, todavía hay un piloto más joven que el terrible en la categoría reina y es el australiano Casey Stoner, el piloto que también perdió Sito al no poder pagar su moto y el muchacho que su compatriota Jeremy Burgess, técnico de Rossi, quería en Yamaha y que, sin embargo, ha terminado en la flotilla de Honda bajo el paraguas del listísimo italiano Lucio Cecchinello. Y junto a estos recientes veinteañeros, estará el que todos consideran, hoy por hoy, el principal adversario del invencible Valentino Rossi (27), su compatriota Marco Melandri, de 23 años, que ayer mismo aseguraba: "Evidentemente salgo a ganar el Mundial porque estoy en el equipo perfecto, tengo la moto ideal y, tras mi excelente final del año pasado, con victorias y podios, ya toca".
¿Y Rossi? Bueno, ayer fue el último en llegar junto a Sete Gibernau. El italiano, que podría disputar su último campeonato antes de dar el salto cantado a la F-1 de la mano de Ferrari, quiere, dice, concentrarse más que nunca en este Mundial. Y, claro, antes, ha recordado a su eterno rival, Supermax, al que no sólo ha dejado sin moto sino también sin patrocinador (Camel). "Me sabe mal que el campeonato haya perdido a Biaggi. Ha sido mi rival muchos años, pero mi adversario del presente y del futuro ya ha llegado: se llama Marco Melandri". Así habla el hombre de los 25 millones de euros.
Gibernau, esperanzado
La temporada que se abre hoy en Malaisia tiene en Sete Gibernau, con 33 años, los mismos que su compañero de equipo en Ducasti, Loris Capirossi, a su nuevo abuelete. Pero ni el nieto de don Paco ni el valiente piloto italiano se sienten viejos. "Conozco perfectamente los límites de Vale", dijo ayer a EL PERIÓDICO Capi, en su visita al boxe de Ducati. "Puedo ganarle con regularidad"."Finalmente tengo todo lo que me faltaba para ganar", pregona Sete, en compañía de su inseparable Juan Martínez, su técnico de confianza. Ducati ya no sólo tiene muchos caballos, ahora tenemos una moto para ganar en cualquier sitio", ha dicho Claudio Demenicali, máximo responsable del departamento de carreras de la firma italiana.
Pero, sin duda, el habitante más sorprendente estos días en el circuito de Sepang es Àlex Crivillé, excampeón del mundo de 500cc (en 1999, con Honda), quien ha decidido imitar a su amigo Mick Doohan y echarle una mano al joven Toni Elías (23 años). Ayer, el nen de Seva, que no asegura ir a todos los grandes premios, cambió impresiones en el nuevo boxe de Fortuna-Honda de Fausto Gresino con su pupilo. "Todo lo que pueda hacer por él, lo haré, pues me ha hecho una ilusión tremenda que me pida asesoramiento. Así que me iré a las curvas, lo veré correr, intentaré asesorarle cuando dude y esperemos que entre nosotros se cree una complicidad positiva", explicó el campeón catalán.
Todo el paddock está sembrado de grandiosas cajas metálicas y de madera con idénticas etiquetas y procedencia. Todas vienen de Japón, a excepción de las de Ducati, y en todas ellas se puede leer: "Fragile cargo / Use extreme care when handling". Y los mecánicos, claro, cumplen el aviso a rajatabla, saben que es una carga frágil y que deben tratarlas con precaución cuando la manejen. "Son nuestras hijas", dice Antonio Jiménez, técnico de Elías, que como el resto de responsables de los equipos Honda se ha pasado una semana montando en la fábrica de Japón las motos de sus chicos. De momento salen negras de las cajas, los colores los lucirán pronto, aunque tal vez más de uno las ponga rojas hoy mismo de tanto correr.
Sepang es desde hace unos años el circuito ideal, perfecto, inmejorable para entrenar. Así lo han decidido todos por muchas razones que van desde su clima, caluroso siempre, que permite estirar las jornadas hasta horas interminables e, incluso, con un poco de suerte, hasta probar neumáticos de agua en uno de esos chaparrones que siempre suele caer. Pero es que, además, Sepang está en el centro de todo el mundo, de europeos, australianos y japoneses. Estos últimos, dueños del cotarro, pueden, si es necesario, enviar material nuevo e ingenieros en un vuelo directo desde Tokio. Pero hay más ventajas: Sepang no sólo está junto al aeropuerto de Kuala Lumpur, también tiene un hotel en su circuito y eso facilita las cosas.
"Siempre se ha dicho --explica Javier Ullate, mecánico de Yamaha, ahora con Collin Edwards (EEUU)-- que si una moto va bien en Sepang, va bien en todas partes, porque éste es un trazado que tiene de todo: dos rectas para saber si tu moto corre, subidas y bajadas y un montón de curvas que te obliga a acertar en la puesta a punto, de lo contrario no te sale el tiempo". Ullate dice que ya vinieron en noviembre, tras el Mundial, han vuelto ahora y vendrán una vez más, dentro de 15 días, antes de dar el salto definitivo a Europa.
