LA ESPERANZA
El piloto catalán desea
que su rival no se vaya a
la F-1, para así poder arrebatarle el título
efe / rubio 
Pedrosa comenta detalles de los entrenamientos con su ingeniero Mike Leitner.
EL AGRADECIMIENTO
"Sin la ayuda de Telefónica no habría gozado de esta oportunidad", manifiesta
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NOTICIA PUBLICADA EN EL PERIÓDICO EL 25 DE ENERO DEL 2006
El nuevo reto de Pedrosa
. El tricampeón del mundo de motociclismo se prepara para intentar el asalto del reino de Rossi
• "Esto ha dejado de ser un juego de niños; ahora corro con adultos", declara
EMILIO PÉREZ DE ROZAS
Enviado especial / SEPANG
Ahí va la pareja del nuevo siglo por el hotel Pan Pacific, el albergue pegadito al circuito de Sepang, el lugar escogido por todos los reyes para abrir la nueva temporada.
Ahí va la pareja más peligrosa del Mundial. Sólo se separan ocho horas, para dormir. Juntos en el hotel, en el gimnasio, en el desayuno, en la comida, en la cena, en el coche, en el box, en el avión.
Ahí van ellos, procesando todos los datos que caen en sus manos, maquinando su próxima proeza, discutiendo hasta por la hora de bajar a cenar. "Tú mismo, Dani, elige. ¿A las ocho, a las ocho y media? De verdad, Dani, a mí me da igual", dice Alberto Puig. "¿A las nueve?", añade, dubitativo, Dani Pedrosa. "¡No te he dicho que me da igual! Vale, pues a la nueve". Y así podrían estar una hora.
Hace meses que le dan vueltas a cómo adaptarse a la máxima categoría. Saben que ahora viene lo más duro, pero lo mejor. Ya han hecho historia, pero ahora quieren más, quieren el libro entero.
En el sitio de Doohan
"Decisión, ésa es la palabra", dice Alberto. Querer es poder. Y ahí están, en el mejor equipo del mundo, el Repsol-Honda, intentando hacerse con el control de la nave. "No va a ser fácil, pero en ello estamos, poniendo los cinco sentidos en todo lo que hacemos", agrega Dani. "Cuando, a los cinco años, veía las carreras, yo quería ser Mick Doohan. Y, mira por donde, ahora yo estoy en su sitio: con su moto, en su escudería, en su fábrica. ¡Dios, menudo sueño!".
Podían haber dado el salto el año pasado, pero Dani prefirió quedarse una temporada más en dos y medio. No fue fácil, pero no se veía con coraje de afrontar, tan joven, ese reto. Quedándose, se complicó la vida, porque no había más remedio que volver a ganar. Y así lograron el triplete. Ahora persiguen, como buenos equilibristas, el más difícil todavía: cambio de categoría, cambio de moto, de rivales, de neumáticos. No ha de ser fácil manejar un aparato que pesa tres veces más que tú, escupe más de 250 caballos y va a 350 km/h.
"La gente dice que soy pequeño y que la moto me va a llevar a mí", explica Dani. "Sólo hay dos secretos: entender la moto y ser más fuerte para ganar resistencia a la fatiga. No hay más. Mi cuerpo se adaptará a la moto, lo sé; el problema es poder pilotarla a ritmo de podio durante veinte y tantas vueltas seguidas".
La preparación física es importante, pero Pedrosa no se obsesiona con ello. Sabe que la pretemporada es larga. "Voy a ir creciendo físicamente con el paso de los meses. El Pedrosa que empezará el Mundial no tendrá nada que ver con el que lo acabará. Una cosa tengo clara: ahora todo va en serio. Esto ya no es un juego de niños; ahora corro donde están los adultos. Así que no voy a escatimar esfuerzos para poder codearme con ellos, pero no voy a ir más deprisa de lo que me permita mi cuerpo".
Dani sabe que una moto de éstas puede matarte. Y él no quiere sufrir ni un rasguño. "Pilotar estas motos es agotador. Y, tras 20 vueltas, esto se mueve que no veas. Si no eres capaz de controlar, de domar, sus reacciones, te escupe y te estrellas. Aquí, bromas las justas. Y, además, hay que ser fuerte en las últimas vueltas, cuando se decide todo y, si no estas bien físicamente, la mente no te responde".
Al vocablo decisión propuesto por Alberto, Dani añadiría, cual eslogan de Gladiator, "valor, confianza y fuerza". Y ahí van ellos, con la humildad por bandera, intentando redondear su proyecto. "En 250cc me consideraba a la altura de mis rivales. Pero ahora, en MotoGP, sería muy osado si dijera que voy a ganar". Pero todo llegará. Lo único que ansía Dani es que, cuando él esté adaptado a la categoría, Valentino Rossi siga ahí. Pedrosa, como Fernando Alonso, sólo tiene una obsesión, aunque la silencia: ganar el título contra el mejor de la historia. Alonso, contra Michael Schumacher; El Terrible , contra El Doctor. Dani no quiere que Rossi huya a la F-1.
De momento, no le preocupan los rivales. No está en condiciones de valorarlos. Bastante tiene con hacerse con los mandos del cohete que han puesto en sus manos. Ese aparato supera los 350 km/h, y no es cosa de equivocarse. "Cuando controle la moto, especialmente el comportamiento de los neumáticos a final de carrera, pensaré en mis rivales. De momento, ya tengo bastante con lo mío". Pedrosa asegura que el primer día de entrenamientos de Jerez (25 de marzo) será el día de decidir: "Si aún estoy aprendiendo y he de luchar contra mí mismo, o puedo permitirme el lujo de correr contra los demás".
El mejor joven
Los demás, la otra asignatura pendiente después de la moto. Pedrosa no cree que los jefes del pelotón (Rossi, Nick Hayden, Marco Melandri, Loris Capirossi y Sete Gibernau, que ayer hizo el mejor tiempo en Sepang) estén preocupados.
Pero esos hombres saben que el recién llegado es el mejor joven de la historia. Nadie, ni siquiera el imperturbable Valentino Rossi, ha ganado lo que él a los 20 años. Repasemos los números: a esa edad, Rossi había ganado 17 carreras, había subido 24 veces al podio, logrado 5 poles y un título mundial; Pedrosa ha ganado 21 GP, ha hecho 38 cajones, ha liderado 17 veces la parrilla y tiene tres títulos mundiales. Algo inquietos sí que deberían estar los veteranos.
Van a empezar los entrenamientos de Sepang. Ahí van ellos, pisando con decisión el box que un día fue de Doohan. Y ahí están los inventores de los ingenios de acero, boquiabiertos por tener al tricampeón. "Este equipo tiene los mejores recursos para que un piloto pueda desarrollarse. Aquí, en el team Repsol Honda, todo es posible. Te dan lo que necesitas y, si no lo tienen, lo fabrican, lo crean para ti. Quien no triunfa aquí no triunfa en ningún otro sitio".
Crecer poco a poco
Mick Leitner, el técnico austriaco del pequeño gran hombre, le dice a Dani que está todo listo. "Podemos empezar cuando quieras". Y Pedrosa se mete en su cuarto. Allí tiene el contenedor que le sirve de armario, con sus cascos, guantes y monos. Y allí tiene aún uno de los monos de Movistar. Lo ve y lo acaricia antes de enfundarse el traje de cuero rojo de Honda.
Y es que Pedrosa está orgulloso, "muy orgulloso", de haber sido un hombre azul. "Si estoy aquí, si gozo de esta oportunidad, es porque Telefónica confió en mí, me protegió, creyó en nuestro proyecto y nos permitió ir creciendo poco a poco. Si ellos no me hubiesen apoyado, yo me habría dedicado a otra cosa, ni siquiera habría podido intentarlo. Así que les estaré eternamente agradecido".
Pero una oportunidad como la que le ofreció el equipo Repsol Honda no podía despreciarse.
"Ellos saben que esta moto, este equipo y esta fábrica es la envidia de todo el mundo. Honda me escogió y Repsol apostó fuerte por mí; espero no defraudarles".
Decisión, valor, confianza, fuerza. Ahí fuera esperan los leones. El cachorro, de momento, sólo araña, pero pronto morderá. Sólo le resta afilarse bien los colmillos.
