LORIS CAPIROSSI
"Pedrosa estará con los mejores; los pequeños somos muy bravos"
EMILIO PÉREZ DE ROZAS
Gibernau habla, en Sepang, con su técnico Martínez.
VALENTINO ROSSI
"La duda que tengo es si Pedrosa aguantará todo
un gran premio"
MARCO MELANDRI
"Conduce la moto como
si llevara varios años en MotoGP "
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NOTICIA PUBLICADA EN EL PERIÓDICO EL 30 DE ENERO DEL 2006
Australia, segunda estación
. Los pilotos del Mundial de motociclismo se entrenan en Phillip Island mientras Valentino Rossi aparca la Yamaha y se va a probar el Ferrari-2006 al circuito de Cheste, en Valencia
EMILIO PÉREZ DE ROZAS
PALMA DE MALLORCA
Empezaron la semana pasada en Sepang (Kuala Lumpur, Malaisia) y hoy se encuentran ya en Phillip Island (Melbourne, Australia). Después de poco más de un mes de vacaciones, los pilotos del Mundial de motociclismo han vuelto a la actividad mientras algunos, como es el caso de Dani Pedrosa, que acaba de dar el salto a MotoGP, siguen machacándose en los gimnasios de los hoteles que visitan.
Eso sí, el rey, Valentino Rossi, el heptacampeón del mundo de 125cc, 250cc, 500cc y MotoGP, consiguió --bueno, en realidad, sólo tuvo que sugerirlo-- trasladar las segundas pruebas de su escudería Camel-Yamaha al trazado de Qatar la próxima semana. ¿La razón? Sencilla. Bueno, algo complicada, pero lógica en alguien que tiene puesta ya la mirada en su próximo reto, en su próximo negocio: la F-1. Rossi, que ha inventado la poligamia aplicada a los patrocinadores (en MotoGP, con Camel; y, en F-1, con Marlboro), estará mañana en Cheste (Valencia) para realizar los segundos entrenamientos oficiales con la scuderia para saber si realmente sirve para eso, para ser, dicen, el compañero de Michael Schumacher o de Kimi Raikkonen la próxima temporada.
Rossi elogia la Yamaha
Para que nadie, ni la marca, ni el patrocinador, ni su equipo, dirigido por el australiano Jeremy Burgess, tuviese dudas de su profesionalidad, Rossifumi abandonó, el pasado miércoles, Sepang habiendo protagonizado un excelente simulacro de gran premio, dando 20 vueltas al trazado malayo con excelentes tiempos. "La moto nueva es perfecta, casi inmejorable. Me voy muy satisfecho de los entrenamientos que hemos hecho", contó Rossi.
A su lado, Dani Pedrosa (Honda) le siguió durante 10 vueltas en un intento también de ponerse a prueba. Llegado el ecuador del supuesto GP, el discípulo de Alberto Puig se retiró a los boxes ligeramente fatigado. Pese a todo, Dani el terrible provocó la admiración de todos, ya que sus cronos fueron casi idénticos a los del heptacampeón.
"Dani me ha sorprendido increíblemente", dijo el Doctor>, que fue el primer admirador que tuvo el piloto vallesano cuando sólo tenía 16 años. "La duda que tengo es si aguantará todo un GP, porque veloz lo será. Será uno de mis rivales más serios. Y lo digo en serio, no se trata de táctica alguna ni he empezado la guerra psicológica contra uno de mis adversarios. Eso lo hice en el pasado con Max Biaggi y Sete Gibernau, porque no me caían bien, pero no creo que vaya a adoptar esta estrategia ni con Melandri ni con Dani".
Lluvia de elogios
Todo esto sucedía mientras Sete Gibernau y Loris Capirossi aprovechaban el inmenso potencial de su Ducati y sus excelentes neumáticos Bridgestone, invencibles bajo el intenso calor y humedad de Sepang, para convertirse en la revelación del estreno mundialista. Pero Sete no quiso avanzar conclusiones: "Esto no ha hecho más que empezar y habrá que mantener esos tiempos en todos los trazados. Pero yo, desde luego, abandono Malaisia sumamente feliz".
Ni que decir tiene que Dani Pedrosa iniciará mañana los ensayos de Phillip Island como si la lluvia de elogios que ha caído sobre él --"Estará con los mejores, los pequeños somos muy bravos", recordó Capirossi-- le resbalase por el mono de cuero de Honda. Ni siquiera cuando compartió pista con el temible Marco Melandri, le cambió la expresión. "He ido tras él, sí, y puedo asegurar que maneja la moto como si llevara varios años en MotoGP", señalo Melandri, compañero del catalán Toni Elías.
"Estoy convencido de que todo lo dicen para presionarme, pero no voy a caer en esa trampa. Aún tengo mucho trabajo por hacer. Demasiado", dijo, sin inmutarse, Pedrosa al llegar a Australia.
