
"Adoración de Jesús" de Rogier van der Weyden.
A todos alcanza una celebración como la Navidad en la que se dan cita los más variados ritos y costumbres.

Cuadro de la adoración de los pastores .
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NOTICIA PUBLICADA EL 31 DE OCTUBRE DEL 2005
El nacimiento de Jesús
• El hijo de Dios no nació en diciembre
DIANA OLIVER
Las calles llenas de luces de colores y adornos navideños, multitud de regalos, espléndidas cenas, mazapanes, belenes… cualquiera de estas cosas nos recuerdan muy bien una fecha en el calendario. Países de otras religiones, agnósticos, creyentes y no creyentes, a todos alcanza una celebración como la Navidad en la que se dan cita los más variados ritos y costumbres. La razón fundamental que da sentido a estas fechas, aunque no es otro que la llegada del hijo de Dios, cada vez simboliza con más fuerza el momento ideal para estar con la familia y los amigos.
Si en la Antigüedad el calendario que regía en todo el mundo era el calendario romano, que se basaba en los años transcurridos desde la fundación de Roma, ahora poco tiene ya que ver con el actual. Celebraciones tan importantes como el nacimiento de Jesús, no ocupan el lugar en el año que les debiera corresponder. Esta situación es fruto de la regulación del tiempo por parte de Gobernantes y Papas, quienes modificaron de tal modo el calendario a lo largo de la historia, que poco tienen que ver ya las fechas reales con las que seguimos en la actualidad.
En primavera
Pese a que celebramos la Navidad en diciembre, la realidad es que, aunque no tenemos seguridad sobre el día exacto, se cree que Jesús no nació un 25 de diciembre sino que la historia apunta más bien a que ocurrió durante la primavera, y cinco años antes de lo que se supone.
Parece obvio que en diciembre se dan, y hace más de 2000 años también se daban, unas temperaturas muy bajas, de tal manera que resultaba insostenible que los pastores que fueron a adorar al Niño durmieran al raso mientras cuidaban el ganado. San Lucas describía esta situación, por lo que cabe pensar que, si hubiese sido invierno, hombres y ganado debían pasar la noche bajo techo si no querían morir ellos o incluso perder a los animales.
También resulta poco lógico que el censo de población se llevara a cabo durante estas fechas, en medio de fuertes lluvias y bajísimas temperaturas, imposibilitando el acceso a caminos anegados por el agua, la nieve o el hielo. Así pues, se comenzó a contemplar la posibilidad de varias fechas: marzo, abril o mayo; es decir, en primavera.
25 de diciembre
Sin embargo, y pese a estar claro que el hijo de Dios no nació en pleno invierno, el día de Navidad se situó en 25 de diciembre a finales del siglo IV, cuando por influencia de San Juan Crisóstomo y San Gregorio Nacianzeno se declaró dicha fecha como día oficial para esta celebración. De esta manera la Iglesia primitiva cumplía su objetivo de acabar con los ritos paganos y reemplazaba la fiesta pagana Natalis Invicti, una fiesta muy popular en la Roma del siglo III y que consagraba el culto al sol organizando grandes hogueras y bacanales.
Ante esto, la Iglesia enseñó que el verdadero Sol es en realidad Jesucristo y no el astro mismo, identificando así el nacimiento de Jesús con el retorno del sol, al regreso de la luz, "la luz verdadera que ilumina a todo hombre que viene a este mundo".
