
Tradicional candelabro de ocho brazos y nueve velas, Menorah.
En recuerdo al suceso del templo, las comidas que se preparan durante la Hanukkah están hechas a base de aceite, como la tortilla de patatas delgada o latke.

La Kindara con sus correspondientes siete velas, “Mishuma Saba”.

Kwaanza.

Un oseibo, el presente japonés por excelencia.

Templo japonés.
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NOTICIA PUBLICADA EL 9 DE MAYO DEL 2005
Otras celebraciones
• No todo es Papa Noel, Reyes Magos y “Misa del Gallo”
MARIA POLO
La época navideña son regalos, cenas pantagruélicas, estar en familia, fiestas de fin de año, Papá Noel, belenes, árboles de navidad… Sin embargo, en otras partes del mundo la Navidad es sólo algo que se celebra en las películas y suena muy lejano… Judíos, japoneses, chinos, afroamericanos y muchas otras culturas y religiones cuentan con unas tradiciones tan lejanas como desconocidas para nosotros.
Hanukkah
El día 25 del mes del Kislev del calendario judío se celebra el “Festival de las Luces” o Hanukkah. Se trata de una fiesta de ocho días para que el pueblo judío recuerde su ardua lucha y victoria.
La tradición cuenta que en el siglo II a.C el reinado sirio intentó imponer la cultura griega a los judíos, prohibiéndoles practicar su religión.
Una parte del pueblo judío se rebeló contra la imposición siria e inició una serie de ataques que se prolongaron tres años. Finalmente, los “rebeldes” recuperaron el Templo en el Monte Moriah.
Pero cuando entraron al templo, éste estaba destruido excepto la Menorah, el candelabro de ocho brazos y nueve velas que siempre se mantenía encendido en el templo, apagado. Encontraron una pequeña botella de aceite y encendieron el candelabro. Milagrosamente, el aceite mantuvo encendida la Menorah durante ocho días; de ahí la duración de la fiesta.
En estos días, es habitual que las familias jueguen a la dreidel o perinola. La dreidel tiene las letras N, G, H y S en sus lados, que representan las palabras “Un gran milagro sucedió aquí”.
En recuerdo al suceso del templo, las comidas que se preparan estos días están hechas a base de aceite, como la tortilla de patatas delgada o latke.
Kwanzaa
Entre el 26 de diciembre y el 1 de enero, los afroamericanos celebran Kwanzaa, un tiempo de renovación de la fidelidad a los valores ancestrales de su cultura. Tiene su origen en la costumbre de reunirse alrededor de la primera cosecha del año; y es que la palabra Kwanzaa proviene del idioma africano kiswahii y significa “Primera fruta de la cosecha”.
La festividad se basa en siete principios fundamentales, uno por cada día:
1.Umoja: principio de unidad en la familia, la comunidad, la nación y la raza.
2.Kujichagulia: principio de autodeterminación de la propia vida, de libertad de elección.
3.Ujima: trabajo colectivo, responsabilidad y solidaridad.
4.Ujamaa: economía de cooperación comunitaria.
5.Nia: importancia de la creación de comunidades afroamericanas para preservar la cultura.
6.Kumba: creatividad artística.
7.Imani: la fe en la cultura, su historia, su lucha y sus gentes.
Los símbolos de esta festividad son muchos y variados. Los colores que la representan son el negro –por la gente-, el rojo –por su fuerza-, y el verde –por el futuro y la esperanza. También cuentan con la Kinara, un candelabro con siete velas –una por cada principio-, denominadas Mishumaa Saba.
El fin de año coincide con el Karamu, una fiesta comunitaria que incluye una comida y un festival cultural. Esta celebración finaliza con una reflexión conjunta y en silencio sobre los deseos para el año entrante.
Japón
Al no ser Japón un país de tradición cristiana, las Navidades se han convertido en algo puramente comercial. Por mimesis con Occidente, las calles y las grandes superficies comerciales aparecen decoradas como cualquier capital europea o americana.
Sin embargo, la celebración de la Nochebuena se ha convertido en el nuevo “San Valentín” para los japoneses. Los enamorados salen esa noche a cenar y para los que se encuentran sin pareja, sencillamente no hay celebración. Se ha creado la leyenda de que si un/a enamorado/a se declara a su pareja en ese día, la relación irá maravillosamente bien y serán felices para siempre.
Por el contrario, el fin de año es una de las fiestas más importantes para los japoneses. El 31 de diciembre se celebra Omisoka o Gran Día Final de Año, los ciudadanos realizan una limpieza general a la casa y decoran la entrada con dos kado-matsu –elaborado con pino, que representa la longevidad, y tres tallos de bambú, símbolos de constancia y virtud-. Asimismo, también se utiliza el shimenawa en el dintel de la puerta. Este elemento está compuesto por una soga, hojas de helecho, una naranja y una langosta, que por su espalda encorvada recuerda a una vida larga con salud y prosperidad.
Por la noche, la familia cena las tradicionales tazas de fideos, símbolo de la longevidad. Muchos japoneses permanecen despiertos esa noche para contemplar el primer amanecer del año y luego dirigirse a algún santuario sintoísta para pedir a los dioses felicidad, prosperidad y suerte.
En fin de año, los japoneses hacen regalos para agradecer las atenciones y cuidados recibidos durante el año. El presente tradicional es el oseibo, que puede contener jamón, algas marinas, salsa de soja, cerveza, galletitas, café…
